El director de fabrica de Basf explica els seus primers passos en el mon laboral en les Canteres La Ponderosa

García Girona: ‘Me pasé media mili enviando currículums desde el cuartel”

El director de fábrica de Basf explica su primeros pasos en el mundo laboral en Canteras La Ponderosa de Alcover.

Joan Maria García Girona hizo el servicio militar en Lleida, en el cuerpo de artillería. Por las tardes ayudaba a su teniente a redactar partes y después aprovechaba para hacer currículums con una vieja máquina de escribir. Los enviaba a empresas de la industria química de Tarragona e incluso a alguna plataforma petrolífera. Pero la respuesta era siempre negativa.

«Me pasé media mili enviando currículums desde el cuartel. Me costó encontrar empleo porque en aquella época –1993– había una crisis económica similar a la actual», recuerda.

García Girona es licenciado en Química. Eligió esa carrera por dos motivos: le gustaba y se estudiaba en Tarragona. Sin embargo, cansado de no encontrar un empleo relacionado con su formación, aceptó una oferta para trabajar en Canteras La Ponderosa, en Alcover, su pueblo, como responsable del control de calidad de los áridos (arena, grava…) y la fabricación de hormigón. Tenía 25 años.

«Entré allí por una casualidad de la vida. El hijo del propietario estaba casado con una antigua compañera mía de la facultad. Ella fue la que me dijo que estaban buscando gente», dice.

García Girona se desplazaba al trabajo –estaba muy cerca de su casa– en una bicicleta de carreras que le regalaron sus padres cuando tenía 12 años. Entraba a las siete y media de la mañana y no salía hasta que la faena no estaba terminada. «El trabajo en la cantera era muy duro. Había días que acababa a las cuatro de la mañana. Cuando se hormigona una obra no se puede parar hasta que no está lista…», comenta.

El cargo de responsable de control de calidad le exigía una cierta responsabilidad. Debía ir con cuidado para no equivocarse en las mezclas o en los materiales que utilizaban. Además, tenía a cuatro persona bajo su mando. «Era un buen jefe. De hecho, mantengo una buena relación con las personas que trabajaron conmigo», indica.

Una cuenta vivienda.  El sueldo de García Girona en la cantera era de 100.000 pesetas al mes. «El dinero que ganaba lo metía íntegramente en el banco, en una cuenta vivienda que abrí para comprarme un piso con mi novia», explica.

A los ocho meses de entrar en Canteras La Ponderosa, le llamaron de Basf para cubrir una vacante libre. Pasó unas pruebas y le contrataron. Empezó como adjunto al jefe de la planta de Styropor/Dispersiones. Se encargaba del estudio y la optimización de todos los procesos y de la introducción de nuevos productos en el sistema. «Tuve la suerte de que cuando entré en ese puesto se iniciaban unos procesos de expansión enormes y cada año había un proyecto nuevo», apunta.

García Girona permaneció tres años en ese cargo. Después le enviaron a la central de Basf en la ciudad alemana de Ludwigshafen. Allí pasó dos años en los que se tuvo que adaptar a una nueva forma de vida, una cultura diferente… y un clima más frío.

Publicat al Diari de Tarragona el dia 16/03/2010

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